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Columnas

 

Arcano Político

Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

 

El Día Después

El éxito tiene muchos padres. Y la unanimidad legislativa al aprobar el presupuesto de 2007 se analiza desde las necesidades de cada partido e incluso, de la urgente legitimidad del presidente Felipe Calderón. Sería parte de los hechos. La otra, es que se necesitó un factor de convergencia entre todas y cada una de las necesidades partidistas o presidenciales.

Ulises Corona Ramírez, catedrático de la UNAM, en una entrevista periodística, observó “un intercambio de necesidades, ya que mientras la oposición requería de recursos para satisfacer a sus grupos, como gobernadores u organizaciones, el presidente Calderón buscaba iniciar con legitimidad”.

Percibe el catedrático “la imposición de la fuerza del PRD y PRI sobre la necesidad del gobierno del presidente Calderón de legitimar su mandato” para especular que el Ejecutivo evaluó y concluyó que la unanimidad en lo general “y que el acuerdo se diera antes de Navidad le costaba 60 mil millones de pesos y decidió otorgarlos”.

Un lenguaje en que menciona la “imposición” de dos fuerzas legislativas sobre la necesidad presidencial. Sin embargo, negociar, según el diccionario de uso común, es “ajustar el traspaso de un efecto comercial, en donde los clásicos estiman que el mejor negocio es en el que todos ganan. Es difícil regatear el esfuerzo negociador legislativo.

Diálogo se define como “conversación entre varias personas” mientras que conversación se entiende como “plática familiar entre varias personas” y es sinónimo de negociación, por lo que se infiere que las necesidades de cada fracción parlamentaria fueron escuchadas por la contraparte y ajustaron las pretensiones de cada una para llegar a un acuerdo.

Se llega así, a la visión del panista Arturo García Portillo: “Ha habido un gran esfuerzo para identificar coincidencias y nosotros saludamos, apreciamos muchísimo el que se haya podido resolver el paquete económico, que fue finalmente aceptable en términos generales”.

Al recordar la tozuda posición del panista Santiago Creel con base en su mayoría de 206 diputados y 52 senadores frente a un dolido PRD con 127 diputados y 26 senadores que apostó al todo o nada con el recuento de votos de la elección presidencial, las necesidades partidistas estaban polarizadas y se vaticinaba, incluso, que eran irreconciliables.

Una situación que necesitó de la experiencia y habilidad política de los legisladores del PRI para desactivar primero, y acercar después, a los polos opuestos, para ponderar el diálogo y ubicar las coincidencias en los objetivos que, en política, es atender a los electores cuyo mandato en las urnas dio un margen estrecho al PAN y castigó la violencia del PRD.

Tenemos, entonces que con 106 diputados y 33 senadores, el PRI fue el factor de la unanimidad en la aprobación del Presupuesto de 2007, con el concurso de las fracciones del PAN y del PRD, lo que implica un voto de confianza en la naciente administración calderonista para que cumpla sus promesas de campaña.

La tarea apenas empieza. El país requiere con urgencia de la Reforma del Estado como base del Proyecto de Nación libre, autónomo y soberano en el tercer milenio caracterizado por los signos de desgaste imperial disfrazado de globalización en medio de la agonizante Era del Petróleo con el riesgo del enfrentamiento de la Biblia contra el Corán.

Blindar al país de las ambiciones transnacionales que pretenden controlar los sistemas productivos del mundo, utilizando a sus asociados nacionales contra los empresarios locales, como garantía de preservar los beneficios a la capital política y jurídica, Washington, como a la financiera, Wall Street. Es el desafío al día después del Presupuesto.

À

Correo: :altuzar@arcanorevista.com

 

 

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