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Columnas

 

Arcano Político

Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

 

Indicios

Cierra la primera semana del presidente Felipe Calderón, con signos de esperanza para el destino del país. La detención del oaxaqueño Flavio Sosa mostró la mano firme para recuperar el Estado de Derecho y la paz social. Restituir el escudo nacional y proponer un presupuesto de alto contenido social, honraron sus promesas de campaña.

Es temprano para definir el futuro del sexenio. Sin embargo, existen elementos que la diferencia de las anteriores en que por medio de golpes espectaculares intentaron deslindarse del antecesor y afianzar su propio estilo de gobernar:

1.- Con Carlos Salinas de Gortari de aprehendió al líder petrolero Joaquín Hernández “la Quina” Galicia el 10 de enero de 1989, y

2.- Con Ernesto Zedillo Ponce de León se encarceló a Raúl Salinas de Gortari el 28 de febrero de 1995, acusado de la autoría intelectual del asesinato de su cuñado, el guerrerense José Francisco Ruiz Massieu el 28 de septiembre de 1994. Diez años después es liberado sin que se haya probado la acusación.

3.- Con Vicente Fox Quesada se anunció la solución en 15 minutos al conflicto de Chiapas que incumplió hasta el final de su mandato, al igual que la revisión al caso Fobaproa.

Para Salinas el golpe mediático se dio 41 días después de su toma de posesión  mientras que Zedillo requirió tres meses. En el caso del panista michoacano, las condiciones fueron diferentes:

Carlos Salinas desactivó con su operador Manuel Camacho, la movilización del Frente Democrático Nacional contra el fraude electoral y Ernesto Zedillo tuvo a su favor el miedo social por el baño de sangre político en 1994 y el neozapatismo chiapaneco que hizo creíble la responsabilidad salinista en la crisis decembrina. Fox pidió tiempo para aprender.

Felipe Calderón, en cambio, el margen de maniobra era escaso. Sin operadores en el legislativo en donde la herencia de foxistas que le disputaron la candidatura presidencial y la creciente amenaza del perredista tabasqueño Andrés Manuel López Obrador para descarrilar, incluso, su protesta como Presidente Constitucional

Superó los desafíos. Como Presidente electo, el 18 de noviembre hizo votos de fe al Estado Laico frente a la trampa del clero político y sus ambiciones de influir en el gobierno, lo que dio confianza tanto al Consejo Masónico Mexicano como a credos con poderosos inversionistas, que hacen imposible retrogradar a una Religión de Estado medieval.

Tres días después, al nombrar a su gabinete económico, el nombramiento del economista Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda tranquilizó los mercados y el de Luis Téllez en la Secretaría de Comunicaciones, confirmó su promesa de un gabinete de cohabitación con las demás fuerzas políticas.

El 1 de diciembre, en lo que bien podría denominarse “Operación Coperfield”, apareció en el Congreso de la Unión para protestar como Presidente Constitucional, con el quórum institucional del PRI y el fracaso del PRD que a golpes intentó cerrar el acceso a los mismos legisladores, lo que implicó la caída de popularidad del señor López.

La firma del decreto de austeridad para reducir en 10% su sueldo y el de secretarios, subsecretarios y directores de área o equivalentes, el 2 de diciembre, un día después restauró el Escudo Nacional cortado a la mitad en la papelería oficial foxista, y el 5 de diciembre anunció su presupuesto con atención especial al gasto social.

Envió un mensaje de mano firme con la detención del oaxaqueño Flavio Sosa, expriísta, exmuratista, exfoxista y adoptado por Gerardo Fernández Noroña, vocero del PRD, como miembro de su Consejo, para victimizar su obcecación política si se considera que el activista mimado del gasto público, es uno de los artífices de la destrucción en Oaxaca.

La tarea es ardua si se considera que el Club Primera Plana exige la solución a 30 periodistas asesinados y 5 desaparecidos en el foxismo y la sociedad en general pide un freno a la violencia atribuida al crimen organizado con cerca de 10 mil ejecuciones.

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Correo: :altuzar@arcanorevista.com

 

 

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